04/07/09

a mi la presión me motiva

Es un buen ejemplo actual del comentario realizado en la anterior entrada respecto a la preión. En este caso, es el ciclista A. Contador el artífice de estas declaraciones realizadas al diario El Mundo (4/07/09),  antes de disputar la 1ª etapa contrarreloj del Tour de Francia-09.  

Es evidente que plantea las situaciones como un reto en el que cuanto mayor sean las dificultades mayor valor tendrá  la disputa de la prueba, ya que el hecho de que participe en la ronda francesa el cilcista norteamerican L. Amstrong, mayor significado personal e importancia se otorgará al triunfo.

Además, se percibe que el corredor español se está centrando en aquellos aspectos que dependen de él, lo demás queda fuera de su atención, y ante la pregunta de los periodistas  sobre si va a ganar la prueba, señala: “Voy a intentar  ganarlo con todas mis fuerzas”.  Y continua. “No tengo que demostrar nada a nadie”.  En estos dos aspectos que señala se intuye que, por un lado se centra en el hecho de intentarlo y por otro, se aleja de la presión externa  al negar valor al referente  externo que menciona.  Excelente manera de afrontar psicológicamente el inicio de la carrera.

29/06/09

cuando no sientes nada de estrés, no estás motivado, no tienes ningún ret

Es la opinión de la psicóloga estadounidense J. Edwards, experta en el mantenimiento del cerebro en forma, reflejadas en el Diario Vasco (24/06/09), que pueden ayudar a entender los procesos del estrés , desde el modelo que manejamos en nuestro programa. 
El hecho de enfrentarnos a retos personales supone que dichas situaciones se caracterizan por tener un especial significado personal y porque que las elegimos libremente, lo que se encuentra asociado a la motivación intrínseca. La elección de la tarea es un factor externo que influye positivamente en el nivel de motivación señalada. 
Por lo tanto, lo interesante es que la presión que genera en este tipo de estrés es endógena y positiva, es decir, que contribuirá a facilitar la utilización del potencial de las personas inmersas en estas experiencias, ya que funciona a modo de estimulador y motivador mental para acometer tareas difíciles con posibilidades de éxito: “Un estrés no excesivo motiva el aprendizaje, incrementa la memoria y contribuye al mantenimiento del funcionamiento cognitivo.” Otro importante motivo para aprender a gestionar el estrés en beneficio de la propia persona.

28/06/09

el poder está en la mente

Interesante declaraciones aparecidas en el diario El País (24/06/09), atribuidas al jugador de futbol del C.F. Barcelona J. Puyol, y realizadas en vísperas de jugar el partido de semifinales del Mundialito-09 de Sudáfrica contra el equipo de EEUU.
Vemos otra ocasión en la que se menciona la capacidad mental para rendir a alto nivel. “Si eres mentalmente fuerte sales adelante, pero cuando te equivocas en las decisiones y las cosas van mal te desesperas. Es la vida”.Y continúa: “lo jodido es jugar si vas perdiendo, pero mentalmente si vas ganando es más fácil”.
Sin embargo, se aprecia una cierta contradicción y resignación, porque mientras que por un lado se destaca la capacidad mental, algo que se puede construir y que tiene un funcionamiento endógeno, por otro se señalan factores contingentes externos que dirigen su funcionamiento, como son los errores en la toma de decisiones y la dinámica del resultado de la competición. Precisamente la fortaleza mental de un deportista se debería caracterizar porque es ajena a la influencia de factores externos, sobre todo si son concurrentes durante el desarrollo del juego.

09/06/09

los entrenadores vistos por un excelente entrenador

En un artículo de opinión en el Diario Vasco (9/06/09), que recogía unas declaraciones del entrenador castellano-manchego Vicente Del Bosque, referidas al perfíl de lo que a su juicio deberia poseer un entrenador y, con sencillez, naturalidad y claridad señalaba:

“Debe de hacer compatible el orden con el talento, dar libertad pero con exigencia, afecto en vez de palo, emocinar con su actuación. No criticar siempre a los mismos jugadores, rodearse de buenos especialistas, delegar tareas  pero no respnsabilidades. Tiene que ser uno mismo, ni muy triste en la derrota ni muy alegre en la victoria.”

Claramente se deduce que menciona continuamente criterios psicosociales para definir al buen entrenador. Hace referencia a la toma de decisones, al talento de los jugadores, a la comunicación afectiva, instruccional y reactiva, a la motivación de logro, a la responsabilidad y al  estilo de liderazgo.

En cierta medida refuerza la interpretación que contemplo respecto al lugar que ocupan  las variables psicosociales en el alto rendimiento, que se encuentran más allá del conocimiento específico de los entrenadores: Se supone que son expertos en su deporte, que no hace falta destacarlo, pero lo que si se destaca en la opinión de V. Del Bosque son los aspectos psicosociales. Esto mismo ocurre con los deportistas, que son expertos en su deporte y lo que marca las diferencias son las variables psicológicas.